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martes, 18 de febrero de 2014

Aficionarse al ejercicio después de una lesión


El ejercicio físico es salud, eso lo sabemos de sobra. Sin embargo hay muchas personas a las que todavía se les hace difícil levantarse del sofá y tener una vida algo más activa. Hay lesiones que requieren obligatoriamente de ejercicio para la recuperación, por lo que todavía resultará más difícil a estas personas. Por suerte no es raro el caso de personas que se han aficionado al ejercicio después de una lesión o enfermedad.
Si estando sanos ya les daba pereza ¿cómo van a hacer ejercicio estando enfermos o lesionados? Pues por suerte en muchas ocasiones una lesión sirve de motivación para recuperarse. En Vitónica hablamos hace tiempo de atletas de élite con enfermedades crónicas. En los ejemplos citados en ese post, y en otros muchos casos, hay personas que han comenzado a practicar deporte porque tenían algún problema y les recomendaron hacer ejercicio.
Este ejercicio, que empezó siendo terapéutico, se convierte luego en el estilo de vida habitual. Actualmente trabajo con personas mayores, y es estupendo ver como personas sedentarias, que no querían participar en ejercicio, pero que lo necesitan por alguna enfermedad (cardíaca, respiratoria, o bien alguna lesión o fractura) y poco a poco se van dando cuenta de que haciendo ejercicio se encuentran mucho mejor, y siguen practicándolo tiempo después de haber superado el problema que originó la necesidad de hacer ejercicio.
También me ha pasado con personas jóvenes. Recuerdo el caso de una chica que estaba acostumbrada a acudir a todas partes en moto, y no hacer nada de ejercicio. Después de una lesión de tobillo por un accidente de tráfico, por la cual estuvo largos meses de tratamiento, empezó a ir caminando a muchos sitios a los que antes iba en moto, y continuó haciendo ejercicio en el gimnasio después de estar de alta en el tratamiento de su lesión.
Una lesión o una enfermedad suponen un bache. En muchos casos nos hace perder la motivación, y lo vemos todo negativo. Sin embargo también, con la ayuda adecuada, puede ser una ruptura con hábitos o estilos de vida perjudiciales, y dar ese empujón que nace de la necesidad para, por ejemplo, empezar a mantener un estilo de vida más saludable.

viernes, 31 de enero de 2014

Conseguir una buena pisada al correr

Conseguir la pisada correcta es la mejor manera de lograr una carrera perfecta sin dañar nuestros pies y por consiguiente nuestro cuerpo, ya que de la pisada dependerá el resto de la actividad y la repercusión que esta tendrá en el cuerpo, pues si acumulamos años pisando mal podemos sufrir muchos daños indirectos a nivel muscular, articular y óseo.
Conseguir una buena pisada no es solamente comprar unas buenas zapatillas que absorban el impacto. Es cierto que es importante que las zapatillas amortigüen de manera adecuada, pero si sabemos a ciencia cierta cómo pisamos y trabajamos la pisada, lograremos el menor impacto en nuestro cuerpo a la hora de salir a correr y gozar así de una actividad plena y libre de riesgos.

Conocer el movimiento del pie

Antes de nada, es necesario que sepamos qué es lo que hace nuestro pie a la hora de correr. En primer lugar cuando el pie entra en contacto con el suelo, lo primero que hacemos es poyar el talón y la planta debe estas dispuesta en su totalizar para posarse por completo en el suelo y adaptarse a las necesidades del terreno. Cuando se apoya en el suelo es cuando volcamos todo nuestro peso en el pie, pues toda la planta está apoyada por completo.
Después de estar apoyada lo que haremos será propulsarnos con la punta del pie, pues la tensión se trasmitirá de toda la planta a la punta, que será la que nos dará el impulso para avanzar. Este proceso, que parece sencillo, puede ser complejo si no lo hacemos de manera correcta o si no apoyamos del todo el pie o cargamos el peso del cuerpo en el talón antes de haber apoyado l planta, o por el contrario levantamos la planta antes de tiempo…

Mejorar la pisada

Lo ideal para perfeccionar la pisada es trabajar estos tres pasos siendo conscientes del proceso que sigue el pie al apoyarse con el suelo cuando estamos corriendo. Entrenar nos ayudará a mejorar al máximo la manera cómo vamos a correr, y aprender a realizar cada proceso de la forma adecuada. Primero apoyar el talón, después la planta completa y finalmente la punta. Seguir estos tres pasos es esencial y por ello os animamos a trabajar en ello.

Tener el cuenta el terreno y las zapatillas

Pero no solo esto nos garantizara una carrera sin riesgos, sino que además es importante cuidar el terreno sobre el que vamos a correr. La mejor opción es la arena o el tartán. Si a esto le sumamos las zapatillas adecuadas para nuestra pisada ya conseguiremos la máxima protección para el organismo. Eso sí, aunque perfeccionemos la pisada y trabajemos su realización correcta, nunca lograremos cambiar la morfología de nuestro cuerpo y la forma en la que vamos a pisar por naturaleza.
Por ello es necesario saber el tipo de pisada que tenemos para saber elegir la mejor zapatilla y así conocer algo más de nosotros a la hora de salir a correr y poder entrenar mucho mejor todo el proceso de pisado descrito anteriormente. Eso sí, nunca debemos forzarnos y si notamos cualquier dolor es importante dejar de practicar la actividad para no lesionarnos.