viernes, 31 de enero de 2014

Conseguir una buena pisada al correr

Conseguir la pisada correcta es la mejor manera de lograr una carrera perfecta sin dañar nuestros pies y por consiguiente nuestro cuerpo, ya que de la pisada dependerá el resto de la actividad y la repercusión que esta tendrá en el cuerpo, pues si acumulamos años pisando mal podemos sufrir muchos daños indirectos a nivel muscular, articular y óseo.
Conseguir una buena pisada no es solamente comprar unas buenas zapatillas que absorban el impacto. Es cierto que es importante que las zapatillas amortigüen de manera adecuada, pero si sabemos a ciencia cierta cómo pisamos y trabajamos la pisada, lograremos el menor impacto en nuestro cuerpo a la hora de salir a correr y gozar así de una actividad plena y libre de riesgos.

Conocer el movimiento del pie

Antes de nada, es necesario que sepamos qué es lo que hace nuestro pie a la hora de correr. En primer lugar cuando el pie entra en contacto con el suelo, lo primero que hacemos es poyar el talón y la planta debe estas dispuesta en su totalizar para posarse por completo en el suelo y adaptarse a las necesidades del terreno. Cuando se apoya en el suelo es cuando volcamos todo nuestro peso en el pie, pues toda la planta está apoyada por completo.
Después de estar apoyada lo que haremos será propulsarnos con la punta del pie, pues la tensión se trasmitirá de toda la planta a la punta, que será la que nos dará el impulso para avanzar. Este proceso, que parece sencillo, puede ser complejo si no lo hacemos de manera correcta o si no apoyamos del todo el pie o cargamos el peso del cuerpo en el talón antes de haber apoyado l planta, o por el contrario levantamos la planta antes de tiempo…

Mejorar la pisada

Lo ideal para perfeccionar la pisada es trabajar estos tres pasos siendo conscientes del proceso que sigue el pie al apoyarse con el suelo cuando estamos corriendo. Entrenar nos ayudará a mejorar al máximo la manera cómo vamos a correr, y aprender a realizar cada proceso de la forma adecuada. Primero apoyar el talón, después la planta completa y finalmente la punta. Seguir estos tres pasos es esencial y por ello os animamos a trabajar en ello.

Tener el cuenta el terreno y las zapatillas

Pero no solo esto nos garantizara una carrera sin riesgos, sino que además es importante cuidar el terreno sobre el que vamos a correr. La mejor opción es la arena o el tartán. Si a esto le sumamos las zapatillas adecuadas para nuestra pisada ya conseguiremos la máxima protección para el organismo. Eso sí, aunque perfeccionemos la pisada y trabajemos su realización correcta, nunca lograremos cambiar la morfología de nuestro cuerpo y la forma en la que vamos a pisar por naturaleza.
Por ello es necesario saber el tipo de pisada que tenemos para saber elegir la mejor zapatilla y así conocer algo más de nosotros a la hora de salir a correr y poder entrenar mucho mejor todo el proceso de pisado descrito anteriormente. Eso sí, nunca debemos forzarnos y si notamos cualquier dolor es importante dejar de practicar la actividad para no lesionarnos.



La piscina como medio para perder peso

Las personas que poseen exceso de peso tienen, sin duda, una exigencia distinta para mover su cuerpo que un individuo de peso normal. Además, sus articulaciones tienen más riesgo de dañarse o se encuentran dañadas a causa del sobrepeso, por eso, no cualquier actividad física es apta para ellos.
Sin embargo, para ellos la ejercitación física es fundamental si quieren perder peso saludablemente y mejorar la oxigenación corporal, así como la movilidad. Para las personas que poseen algunos kilos de más, ejercitarse en la piscina suele ser la mejor alternativa.
El aquafitness y la natación suele ser más tolerado por los obesos, quienes pueden resistir una hora de actividad en el agua, pero no resisten una hora de carrera. Además, el bajo impacto del ejercicio acuático protege sus articulaciones y su peso excesivo no se percibe en la piscina, lo cual contribuye en el movimiento.


El individuo con exceso de peso no puede realizar cualquier actividad y al mismo tiempo, no todo tipo de ejercicio es útil para el tratamiento de la obesidad, por ello, la natación o el aquaerobic es una valiosa alternativa que conjuga bajo impacto, facilidad de movimiento y trabajo aeróbico que incrementa el gasto calórico ayudando a adelgazar.

Cuida tu respiración en los ejercicios isométricos

En primer lugar tenemos que definir los ejercicios isométricos como aquellos que someten a un músculo a tensión sin que haya movimiento, únicamente tienen que mantener la presión por un tiempo determinado.
Por lo dicho anteriormente la respiración puede verse modificada respecto a cuando ejecutamos ejercicios dinámicos. Por eso, más que nunca debes cuidar tu respiración al realizar isométricos.
Es muy frecuente que con el objetivo de estabilizar la caja torácica y la columna, la respiración no sea fluida, sino que tienda a contenerse para favorecer la postura que la contracción isométrica demanda. No obstante, esta no es la forma adecuada de respirar.
Al realizar isométricos no debemos contener la respiración, pues esto puede elevar notablemente la presión arterial y sumado al efecto de la contracción muscular sostenida, generar un incremento peligroso para la salud cardíaca, sobre todo, en quienes tienen problemas cardiovasculares previos.
Por ello, aunque debes sostener la tensión muscular, no olvides respirar fluidamente, lentamente pero sin contener la respiración. De esta forma, realizarás tus ejercicios isométricos de buena forma y sin riesgos para la salud.